ÉPOCA DE CAMBIOS

SER O NO SER

Un día oí que 21 gramos es la cantidad exacta de peso que perdemos en el momento de la muerte. La verdad es que éste no es un tema, del que me entusiasme hablar, si bien es cierto, la muerte es casi tan importante como la vida. Una empieza a existir, cuando desaparece la otra. Como la mayoría de elementos que componen este mundo, siguen un ciclo, que tiene un principio y un final.

Las personas, de alguna forma también estamos inmersas en un ciclo. Obviando el ciclo biológico, y centrándonos en el personal, el ser humano se halla en una dinámica constante de cambio, de evolución, o involución –en el caso de que haya ido atrás como los cangrejos- pero siempre en movimiento constante, aunque no lo quiera o el movimiento sea involuntario. Cómo dice una amiga mía, “aunque tú te pares el mundo sigue”. Y la verdad es que no puedo sino darle la razón.

Si echamos la mirada atrás en el tiempo, y recordamos cómo éramos, o qué queríamos hace diez años, seguramente experimentamos al menos, todas o alguna de estas dos sensaciones:

La primera, extrañeza, dicen algunos expertos que muchos aprendemos por repetición de patrones o modelos de comportamiento. Por un lado, descubrir qué en ocasiones decimos o pensamos de la misma forma en qué lo hacen nuestros padres, puede ser muchas veces “alienizante”. Por otro, porque muchas veces cuando ves quién has sido y quién eres ahora, te queda tan lejos, que te cuesta reconocerte.

La segunda, sorpresa, cómo decía antes vamos cambiando, pero no darse cuenta de ello, forma parte del mismo proceso de cambio. Con cada acierto, pero sobre todo con cada error, incorporamos nuevas estructuras de aprendizaje, nueva información vital para mejorar, y mientras lo hacemos, poco a poco modificamos patrones, comportamientos o simplemente maneras de pensar. Así es cómo cambiamos. Ahora bien, para descubrirlo, aparte de tener conocimiento sobre uno mismo en cierta profundidad, hay que ser consciente de dos tiempos: El antes y el después. Y muchas veces al comparar ambas escenas, podemos encontrarnos con diferencias totalmente inesperadas.

Ahora bien, yo creo que cambia la persona, pero su esencia, su unicidad respecto al resto permanece. Por esencia entiendo ese “algo” que marca la diferencia sobre el conjunto. Puede que sean talentos,  cualidades personales u otras habilidades en campos concretos. Pero todas personas, tenemos algo que nos hace ser especiales. Y eso, eso siempre está y estará ahí. Podremos cambiar el aspecto, podremos cambiar la forma de pensar, e incluso trabajando sobre ellos, podremos cambiar formas de comportamiento, pero lo que nunca cambiará es nuestra esencia, esa parte de nuestro “yo” particular que nos autentifica e identifica respecto al resto.

Desde mi punto de vista, esta esencia, es un ADN no escrito pero inscrito. Surge con nuestros primeros pasos, se va formando con nuestra incursión en el mundo, sufre modificaciones mientras vamos creando nuestro propio camino, se consolida cuando lo hace nuestra propia personalidad, y cuando dejamos este mundo, si es una esencia sólida, puede que haga mella en la esencia de los que se quedan.

En un tiempo como el actual, caracterizado por una pérdida de valores, por una moral que brilla por su ausencia, y por una ética que deja más que desear a todos los niveles, una esencia para una persona, debería ser cómo una marca para un producto: Sin ella, hoy en día la supervivencia es muy difícil.

 

BLUR

El otro día, alguien me dijo que mi blog era “algo serio”, optimista pero serio. La verdad, nunca me ha gustado que me encasillen en ninguna etiqueta. Aunque reconozco que todos lo hacemos, todos usamos etiquetas o cajones, dónde meter personas, lugares, experiencias, porque todos necesitamos una especie de “route map”, para manejarnos en la vida.

Como a mi lado rebelde le gusta ir contracorriente, o contradecirse a sí mismo, hoy he decidido no ser tan positiva, y ser más valiente. Porqué es muy fácil, hablar del azul, del verde, y del amarillo. Lo díficil es hablar cuando algo lo ves en gris, o aun peor, cuando lo ves borroso. Por eso he decidido escribir este post.

Hacía tiempo que una canción no me emocionaba tanto. Y la primera vez que la escuché, una sensación de escalofríos continuados, recorrieron cada centímetro de mi cuerpo. Hacía tiempo que una canción, no me hacía sentir así. En un estado de “blur”.

Es un estado que casi había olvidado, lo defino como “blur”, porque blur en inglés, se traduce como indefinido, borroso, confundido.

Después de cuatro días sin parar – por diferentes motivos, por compromisos adquiridos y otros obligados, sociales y personales-, durante los cuales apenas he descansado, y apenas he dormido, así he despertado hoy, en estado de “blur”.

Hay personas, entre las cuales me incluso, a las cuales se les hace difícil vivir, sin metas, sin objetivos, sin proyectos a la vista. Por eso, cuando te levantas, y repasas tu lista mentalmente, y ves que lo has cumplido todo, primero experimentas un estado de satisfacción, pero seguidamente, sucede lo contrario, ¿y ahora qué? ¿hacia dónde voy si no hay más puntos en la ruta? ¿qué puedo hacer si no me quedan objetivos en mi lista?

Llevo medio día haciéndome esa pregunta, y sólo he encontrado dos soluciones, la primera, vivir sin objetivos, sin metas, o sin sueños que te motiven a seguir trabajando. La segunda, encontrar nuevos retos, y digo encontrar en vez de buscar, porque la primera engloba a la segunda.

Como os imaginaréis, únicamente una de las dos anteriores, es viable, o mejor dicho, aceptable para mí. Para mí vivir sin objetivos, es como ser un zombie en vida, transitar por este mundo siendo una especie de autómata ni ha sido, ni será una opción.

Este estado de “blur”, me recuerda al síndrome del “blank page”, que sufre cualquier escritor, o cualquier investigador, o incluso cualquier consultor. Ese estar en standbye, cuando sientes que tú quieres seguir caminando, aunque en ese momento concreto no sabes ni cómo, ni hacia dónde, ni cúando. Solo sigues porque lo único que sabes es el por qué. Y a algunos nos basta, aunque a veces estemos en un “blur state”.

Os dejo la canción de la que hablaba al principio. Aunque hable del desamor, o de la ruptura, es extrapolable al sentimiento que experimentas ante cualquier pérdida.

 

LA POLÉMICA REFORMA LABORAL

A la hora de estudiar cualquier cambio que se produzca en la sociedad o en el contexto en el que estamos inmersos, hay que plantearse una serie de cuestiones.

 En primer lugar, el cambio se origina cómo consecuencia de los síntomas emergidos de una situación previa. Estos síntomas, que pueden ser vistos como necesidades, son los que provocan ese cambio. Transforman las condiciones anteriores en otras diferentes, con el fin de crear una nueva situación.

Ahora bien, que esta situación creada, sea mejor o no que la anterior, eso ya es otra cuestión a tratar. Bajo mi punto de vista, existen pocos temas sobre los cuales se puedan hablar en términos absolutos. Hablar en términos de positivo o negativo, o posicionarse a favor o en contra, le quita valor al objeto cuestionado.

De igual manera ocurre al analizar la reforma laboral. Para empezar, me gustaría destacar, que la presente reforma, responde a una necesidad real de cambio, de dar respuesta a las debilidades que presenta nuestro mercado laboral.

En este sentido, los datos disponibles son espeluznantes. Nuestro mercado laboral presenta una tasa de desempleo del 23,5%, un índice de temporalidad del 25%, lo cual duplica casi a la media europea, cada día miles de familias españolas son deshauciadas por no poder hacer frente a sus gastos, y lo que resulta más preocupante, no existe indicio alguno de que se vayan a producir mejoras en un futuro inmediato. Así resulta más que obvio, que España necesitaba una reforma que trascienda.

No obstante, tras haber analizado cada uno de los puntos del Decreto-Ley, resulta algo difuso que dicha reforma sea la solución definitiva a los síntomas que el mercado laboral lleva tiempo reflejando.

Atendiendo a las medidas de lucha contra el desempleo, que es la cuestión más importante que aborda la reforma, resultan inexactas y poco eficaces, ya que no explican cómo se van a crear nuevos puestos de trabajo, sino que sólo facilitan la flexibilidad dentro de los mismos. A corto-medio plazo, puede que se reduzca la tasa de desempleo, sin embargo, esto puede dar lugar a que aumente la temporalidad del empleo.

En cuanto al resto de medidas planteadas, como el teletrabajo, la flexibilidad en la jornada, los contratos para la formación y el aprendizaje, o el apoyo a emprendedores, aún siendo bienintencionadas, en términos generales, resultan algo ambiciosas.

Sólo hay que observar la idiosincrasia española en lo que se refiere a tiempo invertido en el puesto de trabajo, motivación personal para aprender y crecer en el entorno profesional, o la escasa tradición existente para arriesgar y afrontar nuevos retos, que nos ha convertido en poco emprendedores, en comparación con otros países europeos.

Llegado este punto, me gustaría plantear lo siguiente: ¿qué es mejor no hacer nada y seguir como siempre, o intentar algo nuevo que sea susceptible de fallo?

El mundo en el que vivimos actual es dinámico y cambiante, y la adaptación es una necesidad, más que una obligación. Nuestro país, sin embargo, siempre ha sido averso al cambio.

Tal vez, sea necesaria una prórroga, entendida como tiempo extra de adaptación, que nos ayude a comprender e incorporar satisfactoriamente la nueva reforma a nuestro viejo sistema.

RE-CREANDO

“Now that you are somebody that I used to know” Así reza el estribillo de la canción de Gotye. Con una melodía y una letra muy sencilla, esta canción refleja a mi forma de verlo, el día después de cada ruptura importante.

Ese cambio brusco que se produce en el “anterior” estilo de vida. Cambian las rutinas, cambian las costumbres, a veces hasta cambian los amigos, y en muchas ocasiones cambia hasta la propia persona.

¿Cuántas veces hemos cambiado por alguien? ¿Cuántas veces seremos capaces de seguir cambiando?

Con cada ruptura, sentimental o interpersonal del tipo que sea, muere un pequeño trozo de nosotros mismos, en ese momento comienzan los “jámas permitiré..” “nunca más haré…” “es la última vez que…”

Y finalmente esta muerte, nos obliga a renacer, a reinventarnos, a crear una nueva autoimagen de nuestro propio yo, una que responda mejor a nuestras necesidades y exigencias al “otro”. Una en la que sea posible volver a creer, para coger fuerzas y seguir arriesgando.

THE FUTURE IS NOW

Ayer estaba viendo una serie que sigo desde hace años. El título era “Que viene después”. Y me puse a pensar. Hice un repaso rápido a mis últimos años, desde que volví a España.  (Buff, ya no recuerdo que es coger un avión…)

Y por mi mente, pasaron a modo de flashback, imágenes de personas que han entrado y han salido de mi vida, personas que han sido siempre un punto constante, personas por su forma de ser o su estilo de vida son intermitentes pero están, pero cada uno de ellas, ha tenido y algunas aún tienen su peso, su lugar, y su función, por supuesto, de otra forma, no estarían en ella a día de hoy. Y puedo decir que de todas he aprendido, y sigo aprendiendo algo.

Cambiando de tema, haciendo alusión a lo que decía Espinoza, de conciliar la persona que fuiste de adolescente, con tu persona a día de hoy, con tu edad actual, me he puesto a pensar, y me he dado cuenta de que no sirve de nada pensar, en el “como hubiera sido si…”, o “ me gustaría que …”. Las cosas son como son y punto. Y hay que tomarlas como vienen. Y por cierto eso es lo que más cuesta a veces. Cuando un patrón se repite , interminablemente, a lo largo de los años, es mejor aceptarlo, y buscar lo bueno que hay en ello, y disfrutarlo mientras dure, y que sea a tiempo, porque jamás sabes cuando podrá desaparecer.

Ida Scott Taylor, escritora inglesa apenas conocida, se hizo famosa por esta frase  No mires atrás ni llores por el pasado, pues ya se ha ido, y no te preocupes por el futuro, pues aún no ha llegado. Vive el presente, y hazlo tan bonito que merezca la pena recordarlo.”

Esta canción resume muy bien el párrafo anterior.

PD: Me gusta más la versión oficial, es más melódica, y más moñas, porqué no decirlo!!

NUEVAS RUTAS

Acabo de ver este video, y me he emocionado.Mi espíritu inquietu, se ha puesto a dar saltos, y mi alma se ha embriagado de felicidad.

Este hombre es una eminencia, una autoridad, a nivel de divulgación científica, una excelencia dentro del campo de la ciencia, “estoy en el jurado de ciencia, del Principe de Asturias, creo que se llama, y hemos pasado todo el día, discutiendo, quien se lleva el premio”.

Es Eduardo Punset.Y mirad lo que les expresa a los indignados.

“HAY MÁS PREGUNTAS QUE NO TIENEN RESPUESTA”. Gracias Señor Punset.

DEL FINAL AL PRINCIPIO.

Este post, estaba escrito de otra forma. Pero volved a leed. ¿Eso qué quiere decir? Exacto. Lo he reescrito.

Realizar algo del final al principio, implica muchas cosas, y lo acabo de comprobar. Para empezar, tienes que saber que esperas conseguir, y aunque suene duro de admitir, eso no siempre sucede.
En segundo lugar, tienes que liberarte de pesos pesados como la costumbre, la experiencia, o la práctica, y aprender a hacer lo mismo pero de diferente forma, esa es la clave de la innovación per se. En tercer lugar, tienes que aceptar el riesgo como parte del aprendizaje, porque estás aprendiendo a hacer las cosas de forma diferente, te abres caminos sin destino específico, de manera que tienes que preever que puedes llegar a sentir ansiedad ante esa “incertidumbre”.
En cuarto lugar, y éste es consecuencia de lo anterior, y quizás el más importante, tienes que aprehender, que la experiencia es el aprendizaje en sí, aunque se produzcan desviaciones entre tus expectativas y el resultado final.

El caso es que he estado buscando por internet, y resulta que hacer algo del final al principio es lo mismo que ser “un contrarian”, como se dice en el mundo financiero. En otras palabras, es salirse de la recta dibujada por el resto.

Los investing contrarian realizan las inversiones más arriesgadas, van en contra de las tendencias del mercado , y va y resulta que tienen éxito.

Ser un contrarian, o ir en contra de la mayoría consiste en lo mismo. En buscar el cambio en la diferencia. En empezar desde los resultados esperados, en lugar de seguir un plan marcado previamente.

Hay miles de formas de ir del final al principio, solo tienes que encontrar la tuya propia.

PD: Obviously. Ellos tenían que ser el final, porque estuvieron en mis principios…. y no he encontrado un video que lo exprese mejor.

REUSSIR OU MORIR

El individuo no sólo está obligado a la continua adaptación, sino que además está irrevocadamente llamado a ello. En este sentido, incorporar nuevas metodologías de trabajo, nuevos enfoques, en definitiva “renovarse”,  parece ser  la única solución disponible para saborear las mieles del éxito.

“Reussir ou morir” La cosa está complicada el miedo a la diferencia, por irracional que sea, ha resultado ser uno de los amarres más traicioneros del hombre. Estamos presumiendo de “ser liberales”, sin embargo, somos incapaces de mirar sin recelo, al vecino de al lado.  Despojarse de prejuicios, de viejos clichés, liberarse, en su sentido más literario, sigue siendo una tarea pendiente, amontonada como un papel adicional en la bandeja del escritorio.

Un día en la empresa me dijeron, que escribir formaba parte de un proceso de reciclaje del alma. Puede ser, desde luego, para mí, supone todo un ejercicio de creatividad y liberación de este espíritu inquieto que tengo.

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