REFLEXIONES

LO PASADO NO HA PASADO

Hoy he leído que el pasado es pasado.

Que es el nombre que damos al armario dónde guardamos aquello que no volveremos a ver. Que es esa pizarra mágica en la que hemos borrado aquello que escribimos alguna vez. Que es esa alfombra que esconde los restos de nuestros actos. Que la palabra pasado “la inventaron para meter en ella, todo lo que nos molestaba, lo que nos hacía ruborizar o temblar”.

Me ha hecho pensar. ¿El pasado siempre vuelve o nunca nos ha abandonado?

Nos rodean clichés como “carpe diem”, “empieza de cero”, ¿porqué se nos empuja a seguir adelante y no mirar hacia atrás? ¿Porqué el pasado siempre se ve como un lastre o como una carga que llevamos a hombros?

Después de observar a mucha gente que me rodea, al llegar a cierta edad – e incluso antes diría yo- cuando se está a punto de cruzar el umbral de los 30 años, esa vereda que indica que has pasado de ser un adulto joven, a sólo un adulto, se lleva encima una mochila cargada de muchas experiencias, de algunos triunfos y de otros tantos fracasos. Sin embargo, cuando se habla de esa mochila, se le quita importancia, porque ya ha pasado, y como ha pasado “ya no se puede hacer nada”. Y como no se puede hacer nada, es inútil pensar en eso.

¿Realmente es así?¿El hecho de que no tengamos control sobre el pasado es suficiente para que lo olvidemos todo?¿Aquello que nos hizo felices, o infelices, aquello que nos marcó y nos hizo convertirnos en la persona que somos a día de hoy?

Resulta paradójico, se dice que el “hombre es el único animal que cae dos veces, -incluso cien-, en la misma piedra” pero es que al mismo tiempo,  a ese hombre se le enseña a “vivir el presente” “ a disfrutar del momento”, a “caerse siete veces y a levantarse ocho”. Pero no se le enseña a descubrir porqué se ha caído, y qué puede aprender de esa caída, o qué puede modificar para no volver a caerse.

Se nos educa para ser fuertes, valientes, competitivos, voraces, ambiciosos, perseguir nuestros sueños, para demostrar al mundo que somos los mejores, para vender nuestra “mejor imagen”, para pisar antes de que nos pisen, sin embargo, no se nos educa en valores o en emociones, o en el reconocimiento de nuestras propias debilidades o de nuestros defectos. Es como si aun siendo seres humanos, se instruyera a la persona para perder parte de su humanidad.

Valores como la sinceridad, la generosidad, la gentileza, la nobleza, la bondad, la empatía o la humildad, tienen escaso o ningún reconocimiento en la sociedad actual. Se le da más credibilidad a la apariencia, al éxito profesional, a la recolección de metas u objetivos –frecuentemente materiales- que al mero hecho de ser una buena persona.

¿Y acaso lo último no tiene mérito? ¿Por qué tiene que ser más valido el hombre fuerte de Darwin que machaca a quien se pone en su camino, que el hombre bueno que propone Rousseau que no se deja corromper por la sociedad de Hobbes?

En un mundo como el actual, plagado de fuertes contrastes, dónde el bien y el mal coexisten permanentemente, y los valores predominantes empujan al egoísmo y al narcisismo, en pos del individualismo y del éxito personal, habría que incluir de vez en cuando la “humanidad” en el mercado de valores.

COMO UN PEZ

Llevo días, incluso semanas, oyendo la misma preguntar por qué hace tiempo que no escribo, porqué el último post es de febrero, o porqué parece que ya no tengo nada que contar. La respuesta es siempre la misma, porque todo está en su sitio.

Por primera vez, siento que todo encaja, quizás es una sensación de “falso control”, pero así es como lo siento. Este mar de serenidad y calma, nada tiene que ver con las aguas turbulentas entre las que me veía envuelta hace años, bien por imprudencia mía, o bien por negligencia de otros.

El caso es que, aprendí a bucear en el fondo del mar, aprendí a aguantar la respiración aún cuando me estaba quedando sin fuerzas, aprendí a nadar contracorriente aún cuando oía siempre que no lo conseguiría, aprendí que nunca estaría sola, porque había islotes de paso, porque siempre estaría la arena en la otra orilla, o porque había más nadadores en cualquiera de las direcciones que tomase, y lo más importante de todo, aprendí qué aun cuando todo eso fallase, me tendría a mí misma, tenía dos brazos y dos piernas para seguir adelante.

Sin embargo, a veces, en contadas ocasiones, he extrañado ese sentimiento de agitación, de incertidumbre e incluso hasta de inseguridad que me invadía cada vez que me subía a una tabla de surf para sortear la ola gigante en la vida de otras personas.

Después de tantos años funcionando así, supongo que se convirtió en “lo malo conocido”.

Porqué no decirlo, era más fácil dejarme llevar por el bucle de la inercia y dejar que otros controlasen mi vida, convertiéndome en lo que ellos esperaban de mí, que dar un paso adelante y reconocer que estaba perdida, y que incluso dudaba de quién era.

Es curioso, mi antiguo yo, antes jamás hubiera reconocido eso, ¿dudar? ¿Qué es eso? Eso solo es un síntoma de debilidad, decía. Eso es sólo para gente frágil, decía. No puedes mostrar tu debilidad, o te comerán, decía.

Ahora cuando pienso en eso, solo veo una chica asustada, una chica que se construyó una coraza dura y resistente, porque tenía miedo, tenía miedo de sufrir, tenía miedo de hacer daño, tenía miedo de descubrir quién era, y tenía miedo de que no se reconociera en esa nueva persona. Al igual que el mito de la caverna de Platón, prefería el mundo conocido de luces y sombras, a la ceguera temporal de la luz real. Y así mi ego, aprendió a esconderse detrás de mi alter ego.

La huida, se convirtió en una compañera de viaje, aprendí a evitar todo lo que fuera conflictivo, pero también aprendí que hay dos cosas en esta vida de lo que jamás se puede huir: El primero es la muerte, somos seres cíclicos, y el segundo, es tu propio “ego”. Atravesarás mares, desiertos, o puede que vueles a la otra parte del mundo, podrás dejar atrás toda una vida y empezar de cero, pero tu propio yo, tu identidad que se construye en cada segundo de vida, seguirá ahí, aunque no la veas.

Es curioso, si pienso quién era y en quién me he convertido, me cuesta reconocerme, me cuesta admitir que yo era esa chica volátil en el fondo, pero firme por fuera, que no permitía que nada ni nadie, traspasara una barrera imaginaria.

No obstante, tengo que reconocer, que esa guerra interior me ayudó a convertirme en la persona que soy. Jorge Bucay dice que la “felicidad es la certeza de no sentirse perdido”, y en parte estoy de acuerdo. Sin embargo, hay que tener en cuenta que un eje de coordenadas (x e y), puede tambalearse en un mundo en el que cada día aparecen incógnitas nuevas. Por eso a veces es necesario perderse del todo, para descubrir  no quién eres, sino quién puedes ser.

¿Qué me hizo cambiar? ¿Qué impulso que yo hiciera click? No lo sé, los recuerdos que tengo son tan lejanos, parece como si otra persona que no fuera yo fuera la protagonista de ese film.

Sin embargo, sí tengo un recuerdo, tan nítido como si hubiera sucedido ayer.

Un día de verano, un familiar mío recortó una de esas citas célebres que sale en los periódicos o en las revistas. Mi sorpresa fue tal, que invadida por la curiosidad, me detuve unos segundos para descubrir qué era lo que decía ese recorte:

“El mérito de todo éxito es que uno se vence a sí mismo. Quienes saben esto jamás conocerán la derrota”. (A.J. Cronin)

Esta persona no sabe nada de este episodio, pero desde ese día, los días vividos en la caverna empezaron a fundirse en un recuerdo borroso. 🙂

No se me ocurre mejor canción para ilustrar este post.

Quiero ser como un pez,
sin ropas ni nada que hacer,
sólo respirar para no perder
lo único que no quiero perder”.

DUELE COMO EL CIELO

Hacía tiempo que no la escuchaba. Habían pasado unos meses hasta que he vuelto a oir una de las frases más recurrentes por aquí: “Soy averso al cambio”. Y también hacía tiempo que no venía a mi mente una de las canciones del último album de Coldplay “It hurts like heaven”. (Duele como el cielo)

En primer lugar, hay que decir que ese título es un juego de palabras. En el uso coloquial del inglés, se usa frecuentemente la expresión “like hell” para enfatizar algo negativamente. Así, decir “hurts like hell”, sería como decir en nuestro idioma que algo “duele muchísimo”. En este caso, sin embargo, intentan expresar lo contrario: “Duele como el cielo”.

Lejos de buscarle un significado que sea extensible a todos, porque eso sería demasiado ambicoso, y porqué no decirlo, casi imposible, ya que existen tantas opiniones en el mundo como estrellas en el universo, lo que si he hecho ha sido buscar el mío propio. Y al pensar en ese juego de imágenes entre dolor y placer, he recordado una de las teorías que aprendí en clase.
Un famoso psicólogo y coach americano, Anthonny Robbins, ha desarrollado un modelo para el cambio denominado NAC, es decir, Neuro- Associative Conditioning o Condicionamiento Neuro- Asociativo. Uno de los éxitos de este modelo es que ofrece una serie de pautas sobre los mecanismos que facilitan la gestión emocional de las personas.

El autor parte de dos premisas. La primera, que el deseo de experimentar placer y del temor a sentir dolor como mecanismos que guían cualquier aspecto de nuestras vidas. Y la segunda, que lo que consigamos en esta vida, muchas veces no dependerá de nuestras capacidades sino de nuestra motivación, y capacidad de pasar a la acción.

De manera que, el problema no reside en que las personas no sepan cómo conseguir sus objetivos, sino más bien en que asocian dolor a emprenden la acción concreta que les conduciría a obtener sus metas.

Sin extendernos en la explicación del modelo, Robbins, argumenta algo que a mí me parece revelador. El dolor asociado a estas situaciones, no es un dolor real, sino el miedo a sentir dolor. En otras palabras, que muchas veces no emprendemos la acción de forma constante, porque imaginamos que hacerlo supondrá dolor.

Esto se explica porque en el sistema neurológico hemos asociado dolor a empreder esa acción, así que ¿imagináis el resultado final, no? Nos quedamos de brazos cruzados. Ahora bien, lo que tenemos que saber es que, no estamos reaccionando a un dolor real, sino a un dolor imaginado. De acuerdo a la teoría del NAC, hemos creado una serie de neuro-asociaciones, entre llevar a cabo una acción y sentir dolor, que nos hacen responder de forma condicionada, inhibiendo estas acciones.

Lo que Robbins propone es una metodología para cambiar las neuro-asociaciones negativas y crer otras positivas. En suma, utlizar la dicotomía entre dolor-placer, en lugar de permitir que ella te utilice a ti. Y, os preguntaréis ¿esto como se hace?

Según el autor, la forma de utilizarlo es comenzar a comprender que, en cualquier momento del a vida, nuestra realidad está construida sobre aquello en que enfocamos nuestra atención. Por eso, en lugar de enfocarnos en las supuestas consecuencias dolorosas de una acción, lo que él propone es que nos enfoquemos en las consecuencias que tendría no emprenderla. Es decir, ser conscientes del precio a pagar por no obtener los resultados que queramos.

Desde este punto de vista, el dolor o el miedo, actuarían como motores de la acción en lugar de ser inhibidores de la misma. Y de la misma forma, la frase “it hurts like heaven”, cambia esa asociación negativa de imágenes que le otorgamos inconscientemente al “dolor”, para transformarla en la idea de que, lo peor que nos puede pasar, es perdernos a nosotros mismos.

Os dejo la canción, a ver que significado le dáis vosotros.

PD:  Instead of being change averse, use it, to push up your limits|

 

JUST BE

El otro día alguien me dijo que quien busca, encuentra y pensé: Mmm puede ser, eso siempre y cuando no seas demasiado despistado, o tengas acceso inmediato a la sección de objetos perdidos. O lo que es aun más “difícil” a veces, o bien sepas lo que quieres, o te des cuenta de lo que has perdido.

El caso es que me hizo pensar.

Algunas personas nos pasamos la vida buscando, el trabajo perfecto, los amigos perfectos, el viaje perfecto, el conjunto de ropa perfecto… y a quien vamos a engañar la pareja perfecta.

Cuando creces, sin embargo, una de las primeras cosas que aprendes, es justo lo contrario, las cosas perfectas o son demasiado buenas para ser reales, o simplemente no son. Es decir, solo existen en nuestra imaginación.

Ahí aparece una disyuntiva, ¿te conformas con lo que tienes y dejas de buscar? O tienes fé ciega en que un día aparecerá lo que buscas? Y eso ya es una elección personal de cada uno, y como bien sabemos para gustos, los colores.

Unos se conforman, y ni siquiera se plantean que puede haber algo mejor. Otros simplemente sienten que no es suficiente, pero se quedan en un standby eterno, porque son aversos al cambio, o porque como dice el refrán piensan que “más vale malo conocido que bueno por conocer”.

Y algunos los menos pocos, simplemente se plantean una cosa “si no me llena, no merece la pena seguir adelante” y buscan un camino alternativo, aunque no sea precisamente el que marque la distancia más corta.

En comparación con años atrás, ahora existen infinitas posibilidades de todo, tantas que de tanto en cuanto, uno se pierde, o se confunde, o no sabe que elegir entre tantas opciones.

Por eso me pregunto una cosa ¿de veras hemos avanzado o vamos hacia atrás como los cangrejos?, y lo que es peor ¿la prueba y error es la mejor forma de averiguar que queremos realmente?

La verdad es que para esto, yo no tengo una respuesta, es más creo que no existe una respuesta que satisfaga a todos por igual.

El refranero popular no obstante contiene una máxima que suelo seguir “sigue a tu corazón y jamás conocerás la derrota”, aunque eso no te garantiza que no sufras, tan sólo te convierte en valiente.

Yo tengo una que es infalible “sé siempre tu mismo y cada día estarás más cerca del éxito”.

En un post como éste, sólo podía incluir una canción como las de un grupo como Muse. Aunque la canción habla de una especie de lucha del “yo” contra el mundo, a mi me gusta verlo como una forma de expresión de valentía.

¿AMBICIÓN O RESIGNACIÓN?

Existen diferentes frases que te animan a no ser ambicioso en esta vida, desde  “no es más feliz quien más tiene sino quien menos necesita”, pasando por, “la ignorancia da la felicidad”, hasta “valora lo que tienes porque igual mañana desaparece”, y otra más que es  una de mis favoritas, por lo fácil que parece en la teoría, pero lo que nos cuesta ponerla en práctica : “El término medio esta entre lo que quieres y lo que necesitas”.

La verdad, es que todo eso está muy bien. Quiero decir, conformarse, aceptar algo, o incluso resignarse puede que sea lo más práctico, y puede también que te haga feliz temporalmente pero,  ¿qué pasa si para algunos no es suficiente? ¿Tenemos que conformarnos simplemente porqué se supone que eso va a hacernos más felices?

De pequeños, nos enseñan a tener respeto, a seguir unas normas, pero tambíen nos dicen que podemos convertirnos en la persona que queramos, que podemos conseguir lo que nos propongamos en la vida, en suma, que luchemos por nuestros sueños.  Pues bien, luego de mayores resulta que descubrimos que a veces nuestras metas son demasiado altas, que la felicidad está en las pequeñas cosas, que debemos dar gracias por lo que tenemos y vivir la vida tal y como viene,  ¿no resulta contradictorio?

Mi mejor amigo, con su “pesimismo disfrazado”, -y digo disfrazado porque en realidad es un pseudopesimismo, yo le suelo decir que es un optimismo encubierto.- y él siempre lo niega con una sonrisa de oreja a oreja.

El caso es que él, tiene una doble moral sobre todo eso, y yo estoy casi al 100% de acuerdo con él.  Para él,  el tópico de la “felicidad” y aceptar la vida tal y como es, está muy bien sí, y es muy práctico. Sin embargo, en la realidad esa “insatisfacción”, por llamarla de alguna forma, es la que nos mueve, a seguir escalando, a caernos y ponernos en pie, en definitiva a tener algún motivo por el que levantarnos cada día.

Para nosotros, el día que uno se conforma, se rinde, quizás por eso estamos continuamente “en lucha” con el mundo exterior, y seamos francos, algunas veces con el interior también.

En cualquier caso, ahí esta lo maravilloso de esta vida, en la acción, la aventura, la “irregularidad” del acontecer. Al respecto, parafraseando a una buena amiga, me queda decir lo siguiente: Quizás el equilibrio no está en un punto, sino en una franja más ancha de lo “normal”.

PD: Los Rolling no son uno de mis grupos favoritos, pero creo que el estribillo refleja bien lo que quiero expresar.

 

YOU  GOT THE FEAR

Hoy voy a hablar sobre una emoción, que nos acompaña a lo largo de nuestra vida, y que   compartimos tanto animales como humanos, el miedo.

Existen muchas vertientes desde las cuales se puede explicar el miedo. El enfoque biológico nos dice que el miedo es un mecanismo de supervivencia y de defensa que surge para permitir al ser responder ante diferentes con rapidez y eficacia, de manera que resulta “normal” y beneficioso tanto para el ser como para su especie.

Desde el punto de vista sociocultural, sabemos que el miedo puede formar parte del carácter de la persona, o puede ser aprendido dentro del contexto social. Es decir, aprendemos a tener objetos, situaciones, pero también aprendemos a no temerlos, de manera que el miedo objetivado se halla en íntima conexión con nuestros propios elementos culturales. Así existe, el miedo al amor, el miedo a la muerte, el miedo a la pérdida, el miedo al dolor, y esta lista es prácticamente interminable.

La corriente psicólogica, a su vez, afirma dos cuestiones que a mi me parecen de vital importancia: La primera, que el miedo es el estado afectiva, emocional, y necesario para la correcta adaptación del organismo al medio, que provoca angustia y ansiedad en la persona, ya que la persona puede sentir miedo sin que exista una amenaza real. Y la segunda, que el miedo al dolor psicológico provoca las mismas reacciones fisiológicas que el miedo al dolor físico, ya que, cuando nuestro organismo detecta algo que representa un peligro, se activa un sistema de alarma en el organismo que lo prepara para sobrevivir, desencadenando toda una secuencia de reacciones fisiólogicas.

Resumiendo, que el miedo tiene una doble cara, la positiva porque prepara al organismo para que reaccione y se adapte a las nuevas circunstancia, y la negativa, cuando el miedo es injustificado, provoca dolor y alienación del sujeto con el medio, en tanto en cuanto, el primero opta por la huida y el escape, en lugar del enfrentamiento directo.

La pregunta entonces está clara, ¿cómo puede alguien vencer sus miedos? En nuestra cultura, la occidental, aprehendemos que el miedo solo es vencido cuando te enfrentas. Ahora bien, ¿cómo vencer algo que está arraigado en las profundidades de nuestro inconsciente?

Lo más prudente sería empezar por la raiz del problema, es decir, primero conocer de dónde viene ese miedo, y después intentar entender porqué y cúando empezó ese miedo.
Sin embargo, para eso sería necesario someterse a todo un largo proceso de psicoanálisis el cual, aunque en última instancia resulte beneficioso, a corto largo plazo, puede agotar a la persona.

Sobre lo que si podemos actuar, no obstante, es sobre el concepto de peligro. Es decir, aprender a identificar lo que constituye un peligro “real”, de lo que no lo es en realidad, aunque lo tengamos conceptuado como tal.

Es más, si nos paramos a pensar, puede que ocurra como dice Robin Williams “las cosas que más tememos en la vida, ya nos han ocurrido antes” al menos en nuestro inconsciente. Entonces, ¿por qué seguir temiendo a algo que ya nos hemos enfrentado? O cómo dice una buena amiga: ¿Qué es lo peor que te podría pasar? ¿Vas a dejar de respirar por eso?

En suma, objetivar el miedo, y tomar una perspectiva más realista sobre el mismo, puede ayudarnos a comprender que aquello a lo que más tememos sólo constituye una pequeña mota negra dentro de un universo infinito de posibilidades.

WHAT’S NEXT?

Hacía dias que no escribía y lo echaba de menos.

Ayer, una persona de mi entorno me recordó una frase hecha, que todos nosotros conocemos muy bien: “No te das cuenta cuánto quieres algo, hasta que lo pierdes”. Objetos, personas, lugares.. el qué es lo de menos, lo qué importa es el significado de la frase en sí.
Y la segunda parte de la historia, que es la que más me ha gustado a mí siempre, – por la contradicción que supone- . Resulta que justo, cuando lo pierdes, recuperas la consciencia y ¡zas! ¡ empiezas a valorarlo! y ¿adivina qué? ¡ lo quieres recuperar! jajaja.

Como si diciendo unas palabras mágicas “tachán” fuera a volver a tí…
Las personas somos seres asombrosos, en serio. Yo a veces me maravillo, ante las tonterías que podemos llegar a hacer.

En una tutoría de la carrera, un profesor me hablo de algo que no olvidaré nunca. Me habló acerca de la insaturabilidad del hombre, a la hora de tener, de poseer, de desear, de obtener. Por el mero hecho de llegar a una meta. Y cuando lo hace, ya está, hay que saltar y cambiar de objetivo.  Wow. Es duro ¿eh? Admitir que hacemos eso, que incluso necesitamos hacerlo para sentirnos vivos.  Los conflictos pueden aparecer, cuando actuámos de forma análoga, con las personas, porque esos comportamientos responden a otro nombre..

Por otra parte,mejor arrepentirse de lo que ya está hecho que de lo que ha quedado por hacer, o eso dicen.. ¿no?

El problema aparece cuando te levantas, tienes ya una mediana edad, en torno a los 45 años, y miras a tu alrededor, y todo lo que encuentras son… OBJETIVOS, pero lo que te invade es una sensación de VACÍO.

Una pista, quizás, y digo, solo quizás, sería bueno, mirar en nuestro interior, descubrir quién fuimos alguna vez, y en quién queremos convertirnos algún día.

Os dejo una canción de uno de mis grupos FETICHE.
Oh yeah.

PD: Sí, es Linkin Park. Puede, que sean considerados “moñas” porque su sonido no es tan hardcore como en sus primeros cds. Pero, en eso consiste ser músico, en aprender de otros estilos, y fusionarse con ellos, en nutrirse de otros géneros musicales, aunque eso implique perder un poquito de tu esencia.. y reconvertirla. I am sorry guys, I cannnot be objective with LP.
Está canción lo deja claro  THIS NOT THE END, THIS IS NOT THE BEGINNING
Have a beautiful day!
: D

 

 

MIRANDO ATRÁS PARA DAR UN PASO ADELANTE

Es curioso, (me encanta esta palabra, la uso mucho, igual es la que más empleo en mi vocabulario), me he pasado media vida “adaptando los curriculums de mis amigos, familiares” y ahora me encuentro bloqueada a la hora de mejorar el mío.

En teoría está bien, pero la realidad es bien diferente. Ahora ya no basta con mostrar la formación académica, hay que mostrar además los méritos conseguidos. No es suficiente con reflejar la experiencia laboral y las funciones realizadas, tienes que resaltar los logros y competencias adquiridas.

Pero, ¿cómo explico en un una hoja DINA4 que llegué a un sitio con los conocimientos básicos que tiene un recién licenciado universitario, y tuve que aprender a hacer de todo? Y con todo, quiero significar todo. Desde arreglar una impresora, hasta preparar presupuestos técnicos, organizar la agenda de los directores, colaborar en las propuestas técnicas de proyectos, coordinar las diferentes partes involucradas en proyectos, aportar ideas para que se minimicen los costes de producción, preparar propuestas de campañas de marketing, y eso son solo algunos ejemplos que se me ocurren.

Porque en realidad lo que yo hacía, dependía de las necesidades organizativas de la empresa. No me planteaba si era capaz o no, simplemente lo hacía, y si no sabía, aprendía.

¿Cómo explicas todo eso? De forma vulgar, se le llama “apagafuegos” pero ¿cuál es su nombre técnico? Y lo que es aún más complejo, ¿qué competencias desarrollas? Liderazgo, empatía, capacidad de negociación, resistencia al estrés, orientación por logro.

Lo tengo claro. Algunos consultores “venderán humo”, pero dónde yo aprendí, me formé, y trabajé duramente, los incendios, y por ende, los retos diarios, ardían dentro.

EL ARTE DE NAVEGAR

El otro día me dijeron esta frase:  “El amor duele, el sexo es vida”.

Y pensé, entonces los pobres idiotas que empiezan una relación y fracasa, y luego intentan que otra funcione y vuelve a fracasar, no sólo son idiotas, sino también masocas.

¿Por qué algunos no se quedan solamente con el sexo?

Si cada relación fuera un barco, algunos montan en ellos, e intentan que navegue a mar abierto. No siempre lo consiguen, a veces los barcos naufragan y las personas se hunden, mientras intentan respirar, y nadar hasta la arena, hasta que les llega el momento de coger otro barco. Y así una y otra vez, repiten el mismo proceso, hasta que su barco navega indefinidamente.

¿Por qué seguimos cogiendo barcos, si sabemos lo que cuesta respirar cuando te estás ahogando?

El sexo es vida y salud, lo más saludable sería conformarse con eso. Dejar de navegar y tener sexo en la “playa” sería otra opción. Hay personas  que lo hacen, son los “liberales”.

Ellos visten diferente. Llevan una armadura de frialdad, individualismo, y dureza exterior, o en otro casos hedonismo,   que tiene poderes especiales, les protege del “otro”,  de vincularse emocionalmente, y  les hace sentirse invencibles, emocionalmente no disponibles en muchos casos. De esta forma, consiguen no exponerse, no sentirse vulnerables, y piensan que nadie les volverá a hacer daño.

(Qué guay! Cómo mola! El primero que comercialice esta coraza armadura se forrará y jamás de los jamáses nadie volverá a sufrir..)

Siempre me había preguntado si ellos creían esto, o si solo lo dicen al resto. La verdad es que hay de todo, no podemos generalizar, en algunos casos es cuestión de años, en otros puro “vicio”, pero una inmensa mayoría comparten una historia parecida.

En primer lugar, cuando le preguntas a alguien “liberal” por su vida afectiva responde algo como esto “me va genial, no me complico la vida, disfruto muchisimo, etc.. “ Pero si profundizas e intentas llegar a la raiz del asunto, es decir, por qué decidió “vivir sin amor” o no “volver a enamorarse”, descubrirás siempre la misma razón:  X, le hizo muchísimo daño, no está preparado para volver abrirse, o no quiere volver a pasarlo mal.

¿Cuál es la conclusión? Esa persona tiene miedo. Miedo a volver a sufrir. Miedo a que jueguen con ella. Miedo a sentirse vulnerable. Miedo a montar en un barco y que el barco naufrague. Por eso eligen quedarse en la playa, y deciden no volver a coger un barco durante un tiempo. Y la verdad  es que visto así, su opción es respetable.

Ahora bien, ¿y el resto? ¿Por qué seguimos montando en barco? ¿Por qué somos los idiotas y los masocas, los que cogemos las riendas aunque haya momentos en que nos cueste respirar?

Con cada naufragio pierdes un poquito de ti, un baúl donde había esperanza, ilusión, expectativas… que quedan hundidas en el fondo del mar. Cada naufragio te hace más superviviente, pero más reacio a seguir navegando.

¿Por qué los navegantes seguimos cogiendo barcos en vez de ir a la playa y quedarnos con el sexo? Según la primera premisa, es lo más fácil, y lo más saludable.

¿Cuántos barcos estamos dispuestos a coger?

Stendhal dijo “ir sin amor por la vida es como ir al combate sin música, como emprender un viaje sin un libro, como ir por el mar sin estrella que nos oriente.”

Pero Stendhal no sabía que 200 años después, las personas iban a volverse liquidas, como casi todo lo que les rodea.

COULD YOU BE THE ONE?

¿Podrías ser la única persona?

La unicidad se manifiesta de muchas formas. Ser la única persona, que sonríe al caminar, o ser la única que contesta de malas personas. Ser la única persona para otra persona. Ser la única que se ofrece, o ser la única que dice que no. Ser la única que vive con intensidad, ser la única que siempre está disponible, ser la única que temen.

Nunca he puesto una frase de una serie, pero esta vez lo voy a hacer, porque la frase me gustó:

“En este momento hay seis mil millones, cuatrocientos setenta millones, ochocientas dieciocho mil, seiscientas setenta y una personas en el mundo. Algunas corren asustadas. Otras vuelven a casa. Algunas dicen mentiras para llegar al final del día. Otras simplemente están enfrentándose a la verdad. Algunos son hombres malvados en guerra con los buenos. Y algunos son buenos, luchando con los malvados. Seis mil millones de personas en el mundo. Seis mil millones de almas. Y a veces… todo lo que necesitas es una.”

Could you be the one?

Esta canción lo expresa.. con sencillez y con ternura, con humanidad. Por eso me gusta este grupo, en ningún video hacen alarde de nada, no les hace falta, simplemente expresan, they just say so.

 

¿CUÁNTO VALES?

Los que me conocéis sabéis que si algo no soy es materialista, suena a tópico pero es la pura verdad. Quizás por eso, tengo esa facilidad para perder cosas de “valor”.

Sin embargo, el valor, es una cuestión de pura percepción personal. Cada persona tiene la suya propia, y en base a eso, configura su sistema de valores.

Ahora bien, os habéis preguntado ¿cuánto vale la llamada de una persona querida? O ¿ el abrazo de un ser querido? , ¿qué precio le pondrías al tiempo que te has reído con la gente que más quieres? o ¿cuánto vale el tiempo que has esperado a que algo sucediera?

Cómo se dice en inglés, hay momentos en esta vida, que son PRICELESS..

Os dejo esta canción, que es una reivindicación en toda regla.

 

 

ALL THE SMALL THINGS

Ayer me regalaron una canción, sí, como me conocen, me regalaron una canción. El quién y el cómo, es lo de menos, porque esa persona lo sabe, sabe de sobra, el significado que tienen para mí los pequeños detalles.

Por eso eligió, la vía musical para comunicarse conmigo. Porque es una de las formas más rápidas de llegar a mí. A través de lo abstracto, de lo intangible, de lo que para mí tiene valor, lo simbólico, lo “in-material”, los pequeños detalles.

Igual, por ese mismo motivo, se escondió detrás de unas letras, en vez de sentarse delante mía, expresarse abiertamente, y compartir lo que pensaba. La edad, nada tiene que ver con la madurez, y mucho menos con la inteligencia emocional.

Pero a pesar de todo, se lo agradezco, porque esa canción es un regalo, sí, lo es. Para mí que alguien me dedique una canción, es un detalle. Significa que esa persona ha pensado en mí, y seamos claros, con los tiempos que corren, que ya la gente no tiene tiempo ni para respirar, ni para pararse a pensar, ni para apreciar si el sol brilla, o simplemente para sonreir en el autobús.. que alguien piense en ti, (independientemente de cuáles sean sus intenciones, es de agradecer, así que te doy las gracias)

Una de las lecciones que he aprendido, es que en esta vida, hay que dar las gracias. Como me dice siempre mi abuelico, es de bien nacido, ser agradecido. Desde luego, qué razón tienen los abuelos, y qué poco les entendemos cuando somos jóvenes.

Sin embargo, me pregunto una cosa: ¿Por qué no decirlo también, mirando a los ojos? Porque los ojos son la ventana del espirítu, si lo hay. Porque los ojos pueden reflejar lo que sientes (a menos claro, que puedas manipular muy bien, tus emociones, que hay personas que tienen esa capacidad, por supuesto). Porque los ojos, son el prólogo, para acceder a los libros de las personas. Porque los ojos, como dijo alguien una vez, son el espejo del alma.

Quizás por eso, el escondite sigue siendo el juego por antonomasia. Con la de juegos que hay inventados, y existen adultos que siguen jugando a esconderse.

Otro ejemplo del juego del escondite, puede verse en el maquillaje, ¿por qué enseñar tu rostro y mostrar al mundo tus rasgos faciales, cuando te puedes ocultar tras una espesa capa de maquillaje marrón, o naranja, y hacer que multinacionales se beneficien de tu sentimiento de inferioridad?

Hablando de arte corporal, hace poco vi una frase muy interesante, la voy a compartir con vosotros porque da que pensar:

El mejor maquillaje corporal es un toque de sinceridad en los ojos, un sombreado de amor y caridad para llamar la atención, un difuminado de alegría en el rostro y una sonrisa en los labios para rematar tu belleza.

Nota del autor:

¡Cuánta razón tenían los griegos cuando eligieron la palabra “persona” para designar a los seres humanos! Porque queridos amigos, la raíz etimológica de este término, no es otra sino, “máscara”. Los seres humanos llevamos una máscara, y algunos incluso un disfraz.

Si os interesa este tema, un experto sociólogo E.Goffman habla del actor “dramaturgo” y básicamente expone, que las personas estamos constantemente actuando, en función del escenario social en el que estamos inmersos.

La diferencia está, en que las actuaciones de ciertas personas, son dignas de Oscar. ¡¡Pidamos un aplauso por ellos!! 🙂

YELLOW

Hoy voy a hablar de colores, en concreto del color amarillo, yo soy un amarillo.
Hace meses, en un grupo de trabajo, un experto profesional, me hizo ver, que yo de “forma innata, llevo incorporado un sombrero amarillo”.

Si soy sincera, en ese momento supe, que era porque me veía como una persona optimista, pero tampoco entendí del todo el significado.
Sin embargo, hoy tenía en mis manos “El mundo amarillo”, de Albert Espinosa, y he entendido porqué soy un “amarillo:

El mundo amarillo se basa en los siguientes “descubrimientos”:La pérdida es positiva:

  1. “Aceptar es cuestión de tiempo, y perder cuestión de principios”. Cada vez que perdáis algo, celebrarlo, despediros de lo que perdáis, o simplemente, buscad lo bueno que habéis obtenido con ello. Si observas, como lo hace un “amarillo”, encontrarás algo de positivo en esa pérdida.
  2. No existe la palabra dolor. Lo que realmente existe, son los sentimientos que asociamos a esa palabra. Como dice el autor, “el dolor físico, el dolor del “corazón”, oculta otras sensaciones. Y éstos se pueden superar. Cuando los identificas, es mucho más fácil reponerse.
  3. Las energías que aparecen a los 30 min son las que solucionan el problema. Durante esa media hora, el cuerpo se tranquiliza, la mente se serena, y la ansiedad que se ha generado previamente, en muchos casos desaparece. Cuando dilatas el tiempo “eres amo y señor de tus respuestas y tus ansias”.
  4. Haz cinco buenas preguntas al día. (Págs 46-49) Yo hago muchas preguntas, el problema es que nadie tiene respuesta para ellas, o las que me dan no siempre me convencen.
  5. Muéstrame como andas y te mostraré como te ríes. Me ha gustado este párrafo asi que lo copio tal cual:

Tardamos minutos en decidir una prenda, que queremos comprar, horas para seleccionar un coche, meses para elegir una casa. Sin embargo, para algo tan nuestro como la risa, que define nuestro carácter, nuestra esencia, nuestro yo, nos conformamos con la que viene de serie(… ) Anda, respira, ríe y disfruta. Es así de sencillo.

Cuando estás enfermo llevan un control de tu vida, un historial médico. Cuando estás viviendo, deberías tener otro. Un historial vital.

Un historial médico habla de percances problemas, en el vital, hay que hablar de vida, de vida positiva, de vida feliz, de lo que te hace reir, de lo que te entusiasma.

Otro día os sigo contando. Ahora tengo que vivir mi mundo “amarillo”. 😉

 

 

 

EL DESEO

La gente me pregunta, porque me gustan canciones así. La letra de esta canción expresa algo que en su día dijo Aristoteles: “Solo hay una fuerza motriz, el deseo“.Y a partir de ahí, sucede el resto. Siglos después ya no se habla de deseo como tal, sino de motivación. Y las teorías al respecto son diferentes. Pero en última instancia, el motor es el mismo.

 

FIND YOURSELF

Una persona muy cercana de mi familia, con la que comparto rasgos de identidad, carácter, e incluso reacciones, y conforme pasan los años, me reconozco más en ella, ha dicho la siguiente frase:

“Yo en mi próxima vida quiero ser médico. Lo que pasa que cómo no creo en la próxima vida..”

¿Qué queréis ser en esta vida? ¿Y en la próxima?

Esta canción lo expresa. Lo dice sin decirlo. A veces no se trata de saber qué quieres, te basta con saber que no quieres, para empezar a caminar. Puede que no sea el camino más fácil, y mucho menos el más corto, incluso que sea una contradicción en si mismo. Pero a veces, en las contradicciones también encuentras lo que no sabías que estabas buscando.

 

I AM COMING HOME

Me gusta escribir, siempre me ha gustado. Desde pequeña escribía, sin saber porqué lo hacía. Lo necesitaba. Durante un tiempo, dejé de hacerlo. Supongo que lo asocié a la adolescencia a que tenía que vivir otras etapas, otras experiencias.
Y hace tiempo, sin saber cómo he vuelto a escribir. También he vuelto a ser yo, a sonreir, a decir en voz alta lo que quiero y lo que no. En otras palabras, re- descubrí mi esencia, la de los 15 años. El otro día estaba leyendo el libro de Espinosa, y dijo una frase que aplica muy bien en este contexto: Reconócete en tu yo del pasado, yo lo estoy haciendo.

¿Sabéis una cosa?

De pequeña tenía clara una cosa. No iba a esperar a nadie, que no me esperase a mí. La verdad es que siempre llego tarde, así que en esta vida le ha tocado siempre esperar a la gente que me rodea. Pero como bien dice, una amiga, “el tiempo es… un concepto relativo”. Claro, lo dice ella, que siempre llega más tarde que yo. La espera es bonita, cuando sabes lo que te espera es digno. Pero cuando la espera, conlleva incertidumbre, tensión, angustia ¿por qué esperar? ¿Porqué no cortar de raíz?
He tomado una decisión, no voy a esperar más…
Esperé a los 22, esperé a que hubiera un horizonte temporal. No, no lo hubo (cuán ingenuos somos a esa edad). Más tarde espere a los 25, a que las cosas cambiaran. No, tampoco cambiaron ( jaja, por ciencia infusa , van a cambiar). Nada cambia, si tú no haces nada para cambiarlo.

Y ahora tengo que elegir: ¿Espero o sigo adelante?

My kingdowm awaits…

Por cierto, sobre esta canción tal y como ha reconocido el artista P.Diddy, a través de la melodía, hace examen de conciencia mientras el “estribillo hace eco de su necesidad de salvación”. En cuanto a la voz femenina,  Skylar Grey, gran desconocida en España, es una de las artistas más valoradas en Estados Unidos. Esta americana es cantante, compositora, músico y productora. Ha escrito algunos de los “hits” de Eminem, Jay-Z, Dr Dre, Rob Thomas, Rihanna, y Avril Lavigne, entre otros.

PD: No he dejado el vídeo con subtítulos porque en este caso el vídeo cuenta.

 

DECISIONES

Hace unas horas tomaba una decisión. Horas más tarde, la he puesto en práctica.

Lo he hecho yo, y no el tiempo. Mucho menos el azar, el destino, la casualidad o la serendipia. Es verdad, lo reconozco, me gusta esa palabra “serendipity”, me gusta, cuando puede aplicarse a algunos casos concretos, dónde hay barreras de tiempo o espacio, y precisamente éste es el menos indicado.

Cuando una situación la tienes que gestionar tú, solo tú tienes el control.

Y a veces eso nos asusta ¿verdad? Nos angustiamos cuando algo se escapa a nuestro control, o simplemente cuando no lo entendemos. Y el caso es que, cuando tenemos que enfrentarnos, y tomar las riendas, también sentimos angustia, o ansiedad, o miedo escénico, en sí, la etiqueta es lo que menos importa.

¿No resulta contradictoria esa forma de reaccionar? El hombre necesita tener todo bajo control, pero cuando tiene que controlar algo “nuevo o desconocido” oh cielos! Aparece el estado de alerta.

Pero no hay una varita mágica para todo, para gestionar todo, para adquirir los conocimientos que nos ayuden a resolver todo. Y eso lo sabemos todos, y los que no, lo intentamos aprender.

Volviendo al tema de antes. He puesto en marcha mi decisión. Y lo reconozco, quizás no he sido muy valiente. Pero lo primero que aprendí cuando empecé en el mundo de la empresa fue: Pasa el marrón a otro, o  como dice una muy buena amiga, juega a la patata caliente, Se quema el que más tiempo la tiene.

Yo ya lo he hecho, ¿y vosotros? ¿ Vais a hacer algo o vais a seguir sentados, sin indignaros ante la indiferencia ? Por cierto, el libro de Hessel lo tengo que conseguir, su lectura promete.

PD:  En algún post, ya contaré los efectos de mi decisión. Pero de momento, os dejo este vÍdeo, sus lyrics reflejan muy bien cómo me siento ahora.

Y ya que estamos, son Muse, uno de mis grupos “fetiche”. Bellamy is a genius.

 

ENCORE

Ayer me regalaron algo que me habían prometido, y la verdad, es que me hizo bastante ilusión.  Me gusto el regalo, más su significado, que por la utilidad que le pueda dar. Más por el contenido, que por la forma. Pero eso, a estas alturas, no creo que a nadie le sorprenda, hay personas que piden mucho, pero en el fondo valoran los pequeños detalles. (Como la chica que conociste en tu universidad amigo Arlequín. 😉 

En cualquier caso, conseguir que yo me ilusione con un regalo, es una empresa fácil. Para alguien como yo, la intención es lo que cuenta. Y esa forma de pensar, permanecerá intacta siempre.

Acabo de salir de la ducha, y estoy a punto de ir a un concierto, que seguro que me hará vibrar, y como los conciertos me dan energía, quería compartir otro regalo con vosotros, un regalo que me hizo otra persona.

Es un detalle, pero si valoráis los detalles tanto como yo, sabréis lo que significa.

 

LIVING IN SPAIN

Hoy voy a hablar de algo diferente. Voy a hablar de nuestro país y de la imagen que proyecta hacia el exterior.

La verdad es que este tema solo lo hablo con amigos o familiares, ya se sabe, conversaciones de bar “solucionando el mundo”. Es un tema demasiado obvio, pero demasiado preocupante cómo para no dedicarle tiempo. No tenía pensado hacerlo, pero me he encontrado un artículo y me he puesto a pensar.

Cada día oigo a la gente quejarse, “por los límites de velocidad, por la ley antitabaco, por la crisis”, es cierto, tienen motivos, y no les juzgo. Pero, creo que hay algo más preocupante, no estamos solos en el mundo. Sí, a veces sería genial, pero no lo estamos.

Vivimos en un mundo globalizado, un sistema que funciona por mecanismos donde la imagen, el dinero, y los contactos priman ante todo, y la ética y los valores “tradicionales”, quedan relegados a un segundo plano.
Dentro de este escenario, ¿a nadie más que a mí le preocupa que aquí se siga usando la frase “España país de pandereta”? Si nosotros mismos pensamos eso de nuestro país, ¿que pueden pensar el resto de países? ¿Acaso eso no significa que algo estamos haciendo mal?

Tantas inversiones en energía nuclear, en I+D+i, en proyectos de envergadura económica, y sin embargo en realidad, la idiosincrasia de España es “País de pandereta”. Algo en esta ecuación no encaja. Es muy difícil tener credibilidad, cuando no nos lo creemos ni nosotros mismos.

Pero ya se sabe, este post, será como una de esas conversaciones “que solucionan el mundo”. Yo me iré a la cama, y la idiosincrasia española seguirá hipnotizada hasta que evolucione dentro de 50 años… Con un poco de buena fé y mucha voluntad.

Os dejo un artículo viejo. Un caso real, que en este país, se repite con frecuencia, en otros sería algo inaudito.

 

 

SI NO LO VIVO NO LO CREO 

Es curioso. Nuevamente repito esta palabra. El otro día hablaba de cómo funciona España. Y por primera vez en mis 27 años. Puedo sentirme realmente orgullosa, de que en la ciudad de Pamplona, la gente de mi generación se haya revelado contra lo que estaba sucediendo en la actualidad.

Le guste a quién le guste, mi ciudad esta llenita de hijos de, de gente a la que se lo han dado todo hecho. Y todo, significa todo. Y eso implica que si no tienes contactos, estás jodido. Da igual que sepas 4 o 5 idiomas, que tengas 2 0 3 carreras y 2 o 3 masters. Lo que van a mirar para coger tu curriculum vitae antes que otros es cómo te apellides o a quién conozcas dentro de la empresa.

Esa es la vieja Iruña. Y para muestra un botón.

Un doctor en Sociología, publicó una tesis hace dos años, que demuestra de forma empiríca que la élite navarra, y por ende, el poder político económico y cultural se distribuye entre noventa familias navarras, con nombres y apellidos. ¿ Y eso que consecuencias tiene? Simple: El capital – ecónomico, cultural y social- se concentra nuevamente entre esas noventa familias.

What a wonder life ain´t it? Y luego nos vienen con cuentos de que “no, no existen las clases sociales. Miren señores, lo de las clases sociales en el siglo XXI. Es como la economía sumergida. Claro que existen, pero como es politícamente incorrecto admitirlo, no se reconoce abiertamente.

Bueno a lo que iba, que me voy por los cerros de úbeda. El caso es que el viernes pasado. Me sentí orgullosa de vivir aquí. Por primera vez.

Por primera vez la gente se molestó en salir a la calle, despertó de su letargo de indiferencia, y acudió ante la llamada de la “acampada Pamplona”.

Hasta ahora pensaba que los jóvenes de aquí, solo eramos capaces de expresar nuestra opinión en “conversaciones de bar”. Sin embargo el viernes pasado, se atisbaron muestras de conciencias reveladoras, espiritus autocríticos, y ciertas ganas de luchar por un futuro mejor.

Quejas, reivindiciones contra el malestar general y ante todo manifestaciones pacíficas. Parece que no está todo perdido. Mi ciudad es conservadora, pero mi generación ansía un cambio.

 

DIME POR QUÉ

Según Piaget, el niño tiene maneras de pensar específicas que lo diferencian del adulto. El niño, dentro de su desarrollo cognitivo, quiere saberlo todo, pregunta por todo, cuestiona todo, especialmente todo que a él se le antoja incomprensible porque no tiene incorporado un sistema de valores, de principios y de normas que en el mundo adulto le servirá para funcionar y adaptarse al sistema al que pertenezca.

El niño, al contrario, está avido por explorar el mundo que los rodea, y por crear parcelas y compartimentos dónde pueda almacenar toda esa nueva información. Poco a poco aprende a crear etiquetas para cada parcela, y a ubicar dentro de ellas, diferentes tipos de información, personas, lugares, situaciones. En el proceso de socialización, el niño aprende  parcelas ( familia, amigos, colegio), que más tarde, aprehenderá y modificará cuando sea adulto.

Conforme crece, esa casa, llena de compartimentos, se va ampliando, y deja de ser una casa para convertirse en un mapa o en una hoja de ruta, que le orienta para configurar su vida. La tendencia general es tener una familia, una pareja, colegas de profesión, amigos de un lugar concreto o de una actividad concreta, y amigos de otra. Sin embargo, a diferencia de los niños, el hombre adulto, al menos en la ciudad donde yo vivo, tiene dos barreras.

La primera, y en cierto modo comprensible, es la barrera de seguridad con los “conocidos”, que son personas con las cuáles interactuamos cumpliendo las normas de funcionamiento del orden social, pero que normalmente relegamos a un segundo plano de nuestras vidas, somos “diplomáticamente correctos” y punto. Y sí lo somos, es simplemente porque hemos aprendido que eso es lo correcto, sin plantearnos nisiquiera si nos apetece serlo o no. Bien visto, es un comportamiento programado, más típico de un autómata que de una persona. Un niño, motu proprio, jamás actuaría así, sino que se dejaría llevar por sus impulsos y actuaría conforme a ellos. Al contrario que el adulto, para el cual eso es socialmente inadmisible, si bien hay personas que prefieren antes ser coherentes que cumplir con normas sociales que no aceptan.

En cualquier caso, es la segunda barrera la que me intriga más, porque nunca he llegado a entenderla. Esta barrera se presenta como un tabique entre estancia y estancia, en las “casas” que construyen muchas personas que conozco, en otras palabras, es la tendencia a separar visiblemente los grupos sociales a los que pertenecemos. Por ejemplo: Un individuo, puede tener amigos del pueblo, y amigos de la universidad, pero rara vez quedará con ambos simultáneamente. Es una praxis muy extendida, en el mundo en el que yo vivo, y ciertamente es una praxis que no deja de sorprenderme.

Quiero decir, si la gente que está en mi vida es solamente la que yo he elegido, ¿qué sentido tiene poner tanto empeño en que ninguna área se mezcle, o ¿Qué todo se quede inerte, y nunca evolucione o se transforme?

Sólo se me ocurren dos respuestas. La primera, es que hay miedo, miedo al cambio, miedo al fracaso, y miedo a lo desconocido, ¿y por qué? Porque como es desconocido, no tenemos un antídoto para ello, ni hemos entrenado para tener una respuesta o una reacción adecuada a esa nueva situación. Y la segunda, porque aunque el adulto madura, a veces su cerebro no lo hace, se queda en su casita, en su mundo de “seguridad” y “control”.

Resulta paradójico, antes decíamos que crecer supone ampliar el mapa de ruta, de experiencias y aprendizajes, y ahora decimos que en un intento de facilitar nuestra vida, todo lo reducimos a un refugio en el que nos encontramos “cómodos”.

Un refugio, en el que todo está perfectamente almacenado, todo responde a una clasificación, conforme a nuestra propia y única visión del mundo, y todo, absolutamente todo lleva una etiqueta, y una serie de conceptos asociados, que además de intensificar el sentido de los mismos, intensifica el de nuestra propia ruta.

Ahora bien, y ¿qué sucede cuando no sabemos cómo etiquetar algo, una experiencia, una persona o una situación determinada? Uuh.. entonces es cuando entramos en la zona de riesgo, en la zona de incomodidad personal, y por tanto en la zona que puede hacer tambalear las gafas que usamos para ver el mundo.

Llegados ahí, solo hay dos puertas: la de entrada y la de salida. La de entrada, solo te lleva al principio, a la zona de seguridad, al refugio dónde (en apariencia) todo está bajo control, y la de salida, si nunca se utiliza, nunca se sabe dónde te puede llevar.

Un niño no se lo pensaría dos veces, correría hacia la salida sin pensarlo, un adulto no, un adulto se desgasta mientras sopesa las consecuencias derivadas de la posibilidad de que la salida sea peor que la entrada, sin darse cuenta de que, en última instancia, si fuera necesario, siempre tendrá la puerta de entrada disponible.

Pero y ¿si la salida es mejor? ¿y si la entrada es solo la caverna de Platón? ¿Y si en la salida encuentra la luz? ¿Y si así descubre que ha estado toda su vida en penumbra?

De los niños se puede aprender muchas cosas, incluso, a veces nos ayudan a recordar quiénes eramos y con qué soñabamos antes de que tuviéramos que adaptarnos al mundo adulto.

No pain, no gain” dicen algunos, a mí me gusta decir “if you never try, you’ll never know”.

PD: Esta canción, habla de eso, de la sensación de incomodidad que experimentamos cuando algo está fuera de sitio, cuando es shuffle (aleatorio, en inglés)

ANNABEL LEE

Ayer escuché este poema de Edgar Allan Poe, y me hizo reflexionar. Me hizo pensar en los sentimientos, los puros, los que separan de la razón, del mundo terrenal, los que subyacen en el mundo de lo inconsciente, los que a veces residen entre la difusa línea del bien y del mal. El amor puro adolescente, el que te quita la venda de los ojos, y la inocencia que ya más nunca volverás a tener.

Oscar Wilde said “men always want to be a woman’s first love- women like to be a man’s last romance.”

¿ATEMPORAL?

Ayer me dijeron que era atemporal. Y lo mejor de todo es que lo creí. Si soy sincera, en el momento, no sabía ni qué me decían, ni porqué, pero intuitivamente, di por hecho que tenían razón. Hoy, con la cabeza fría he mirado el significado en el libro gordo de petete, no la wikipedia no, el diccionario de la R.A.E., y decía que ser atemporal consiste en “no pertenecer a ninguna época en concreto”.

Entonces me pregunto: ¿por qué una persona podría ser considerado atemporal?

Desde el principio de los tiempos, la diferencia ha causado recelo, miedo, rechazo. Pocas han sido las veces que las minorías fueron aceptadas como grupos que pudieran introducir algo constructivo. De manera que el camino más fácil para el hombre, fue perderse entre la masa, identificarse con ella, en lugar de desarrollar un pensamiento propio, crítico que le permitiera evolucionar como persona.

Si trasladamos esto a nuestros días, sucede lo mismo. Cualquier persona, acto, o circunstancia que se aparte de lo que la sociedad considera “normal”, es etiquetado como “extraño”, o como se dice vox populi, friki.

Si algo te gusta mucho eres friki. Pero si te gusta poco, también eres friki. Si no eres como la sociedad considera que debes ser, eres friki. Pero si dejas de ser como eras antes, eres friki. Si te gusta hacer algo que no se espera que hagas, ¿adivina qué? Ajá! ¡Eres friki! Es más, yo por escribir esto, y estar cuestionándome esto, la sociedad, que somos, tú, el de enfrente, el de al lado, es decir, todos, me estaréis llamando friki.

Pero en todo esto a mí hay algo que me inquieta, y que siempre lo ha hecho. ¿Alguna vez os habéis preguntado, por qué se rechaza algo que se desconoce? ¿Por qué no se entiende? ¿Por qué no se escucha? Si lo habéis hecho, habréis llegado a la misma conclusión que yo.

Por el desconocimiento, y aparejado a él, y mucho peor, se encuentra el miedo a la diferencia. Y el miedo, es más difícil de combatir porque es la fuente de todos los males de la humanidad.

Pero voy a volver al tema anterior, quizás haya algo de atemporal en la vida que he tenido.

Nací en los 80, me he criado comiendo bocatas de nocilla, viendo Oliver y Benji ( eso si son dibujos y no lo que sacan ahora en la Caja Tonta).

Tuve la oportunidad de estudiar inglés, y perfeccionarlo en el extranjero. Por cierto, si el Señor Erasmo de Rotterdam,levantara la cabeza, yo creo que o se haría amigo de Baco, o quitaría el programa de Erasmus. XD

He estado en la otra punta del planeta, he conocido a gente diferente de distintas etnias, culturas, religiones, y cada uno me ha aportado una visión diferente, lo cual ha enriquecido la mía propia.

Hasta aquí, como díria Marx, parezco “hija de mi tiempo“, o “producto de mi historia“.

Entonces, ¿dónde está la pieza que no encaja? ¿Por qué a una chica como yo, le han podido llamar atemporal?

Sencillo. Este puzzle tiene una pieza que no encaja, y la pieza lleva la X inscrita en ella.

Estamos en el siglo XXI, está de moda, actuar por impulso, hacer lo que desees, sin pensar en las consecuencias, la tendencia es probar, o no saber lo que quieres, sin pensar demasiado en qué pasara mañana. Existen excepciones, pero se deben a motivos religiosos, políticos, etc.

Así que, cuando una chica de 27 años, dice orgullosa y abiertamente, NO, porque valora otras cosas, que le gusta el sexo, pero que no lo pone en primer lugar en su vida, que un abrazo, una caricia, o simplemente otro detalle, tiene más valor en su rutina diaria, se ve “extraño”.

Cuando también afirma, que los “rollos”, o relaciones esporádicas, no le llenan, porque por su forma de ser, se encuentra más cómoda con otra experiencia más humana, también se ve “raro”. Es más, si ya esta chica dice, me gusta hablar de sexo, pero en realidad soy neoromántica, entonces es “atemporal”.

Mi pregunta es, ¿cuándo cambiaron las reglas del juego en las relaciones? ¿Quién decide qué es lo normal? ¿Y si todos empezaran a actuar tal y como yo actúo, entonces sería “normal”?

¿Y si todos se tiran por un puente tú o yo deberíamos tirarnos detrás?¿Hay que hacer algo simplemente porqué los demás lo hagan?¿Es razón suficiente escoger una opción únicamente porque esté disponible?

Yo lo he tenido muy claro siempre, hay dos tipos de personas en esta vida, está la oveja, y está el pastor, y oveja no quiero ser.

Si para eso, tengo que ser atemporal, lo asumo lo soy.

De todas formas, el tiempo de hoy es el siglo XXI, un tiempo en el que cada vez es mayor la perdida de valores, donde la gente cada día parece más insensible, más egoÍsta, y más hipnotizada por diferentes elementos (tecnología, tv, deporte, y un largo etc.)

Igual, hasta me empieza a gustar esto de ser “atemporal”.

 

TU Y YO SOMOS 4

Hace un tiempo leí un libro, se llamaba “Tu y yo somos 4”, y hablaba del alien de la comunicación. Sí, tal y como suena. La verdad, el nombre, suena a broma, y hasta a mí, me hace sonreir cuando leo la palabra alien, pero cuando pienso con la cabeza fría, francamente ese libro tendría que ser de lectura obligatoria.

(Estoy pensando en algunos ejemplos, pero la Biblia o el Quijote, me parece que hacen muchos sesgos, y no creo que se una buena forma de conseguir que la gente lea este librito, así que por el momento los dejo de lado)

Este libro explica que le sucede a la gente, cuando en un proceso de comunicación, a uno de los participantes le falta información, es ahí donde aparece el “alien”. Puede que dicho así, suene un poco a ruso, o chino mandarín.

Pero aquí si voy a poner un ejemplo muy sencillito. Seguro que alguna vez habéis oído, “no me pasa nada”, cuando en realidad habréis observado lo contrario. O el “estoy bien”, y en realidad nada está bien.

Son ejemplos, de momentos en los que una persona te envía un mensaje verbal, pero no verbalmente, con su cuerpo, con su postura, con sus gestos, dice otra cosa completamente opuesta, de manera que ¿el receptor que hará? Podéis adivinarlo, se confundirá. El hombre se confunde cuando recibe mensajes contradictorios o cuando le falta información.

Y ahora bien, ¿a qué no sabéis lo que hacemos las personas cuando se produce esta laguna?

LLENARLA. Jo, que chasco, ¿no? Igual esperabais algo mejor. Tranquilos, ahora empieza lo interesante. ¿A que no os imagináis con qué material especial se llena esta laguna? Con información “especialmente procesada” de los lugares más recónditos de nuestra cabeza, y éste y no otro, es el sustento del “alien”.

Cuando al receptor le falta información, le produce tal angustia, e incertidumbre, que parte de la que ya tiene, y pone en marcha diferentes procesos, ya sea simultáneamente, o no, y las opciones son múltiples: imaginación, presuposición, deducción, relación de ideas, invención, asociación, duda, entre otros.. hasta llegar a obtener “su propia conclusión” que no tiene porque coincidir con la realidad, claro está.

Seguro que más de una vez, habréis tenido algún problema por falta de comunicación, y me atrevo a “presuponer”, – algo bastante osado por mi parte-, a que ha sido por alguna de las acciones anteriores.

Una de las afirmaciones más interesantes que contiene ese libro es la siguiente: El proceso de la comunicación, funcionaria mejor, si el que habla mucho, dudara un poco y escuchara más, y el que se queda callado, hiciera más preguntas.

Este libro habla de los problemas que se producen cuando nos falta información, y ¡que os puedo contar que no sepáis! esto sucede, desde que te acuestas, hasta que te levantas. Es una lástima, pero no somos mindreaders, ni poseemos una bolita de cristal que nos diga que va suceder.

Hay que aceptarlo la incertidumbre es un compañero de viaje en la vida, sin embargo, una comunicación eficaz, tiene muchas posibilidades de reducir sus efectos secundarios. 😀

 

WAIT AND SEE

Alguna vez he hablado de la espera, de su significado, de su valía. Pero nunca he hablado de la impaciencia, del precio que pagas a veces por serlo, y por supuesto también de lo que obtienes, cuando te dejas llevar por ese impulso de no saber esperar.  Hace años, yo era muy impaciente. Ahora, soy igual, pero sin el “muy”.

En la impaciencia, hay algo que siempre me ha llamado la atención. Es ante todo un rasgo infantil, un instinto primario, una mezcla de impulsividad, inseguridad y búsqueda de satisfacción inmediata ante la incapacidad de disfrute del “ahora”. Eckart Holle diría, “Lo que causa tensión es estar ‘aquí’ queriendo estar ‘allí’, o estar en el presente queriendo estar en el futuro”.

¿Nunca os habéis planteado de dónde viene la impaciencia? Yo hoy, lo he hecho. Y he leído que la  impaciencia surge, como todo los instintos primarios, de forma mecánica y reactiva cuando se vive de forma inconsciente una situación que se escapa a nuestro control”. También aparece  cuando alguien tiene las respuesta que necesitamos. En resumen, cuando sentimos que no tenemos el timón del barco.

 ¡Ajá mirad esa palabra “necesitamos”! Volvamos otra vez. ¿De verdad las necesitamos? ¿Vamos a dejar de respirar por no tener esas respuestas? ¿Nuestro corazón se va a parar por esperar unos minutos, horas, días? La respuesta es que no. Pero la sensación es que sí.

Lo que parece que no hemos asumido realmente, es que no tenemos, mejor dicho, nadie tiene el control sobre todas las externalidades, y lo más importante, es que ese control, nunca y repito nunca nos va a traer esa tan ansiada “felicidad”. Principalmente, porque no existe, ni como “bien supremo”, ni cómo fin último.

Y esto lo admite alguien que siempre ha sido impaciente. Quizás por eso, ahora soy autoconsciente, y puedo ser autocrítica ante este rasgo.

A mi abuelico le gustan los refranes, y la verdad a mi padre también. Por eso he oido muchas veces, “la paciencia es la madre de la ciencia”, y al contrario, cuando llego tarde a los sitios “el que espera desespera”.

Reloj de arena.

Tic tac tic tac… ¿Cuando llegará?

En mi opinión, en esta vida, por duro que resulte reconocerlo, solo se valora lo que se consigue con esfuerzo. Por eso, ayer sonreí, cuando oi la frase ” hay más dias que longanizas”. Y lo más curioso, es que me lo dijo alguien más impaciente que yo.

Os dejo el blog de un psicólogo de la Escuela Gestallt y Coach, que sabe más que yo del tema.

PD: Un saludo muy especial a todos los impacientes

 

 

 

LISTOS Y PRE-PARADOS

Podría escribir muchas cosas, pero las imagenes de este sitio web hablan por si solas. Entre todas los slogans que he visto en ese portal, me ha gustado uno slogan especialmente, “hemos sido hijos de la comodidad, pero no seremos padre del conformismo”.  Es verdad, por eso me ha gustado, porque me identifico con lo que dice, tanto respecto al pasado como al futuro más cercano, todo esto, obviando el hecho de que siempre bastante inconformista.

Eso en cuanto a slogans. Otro punto y aparte son los carteles. Tenéis muchos carteles para elegir, yo me he quedado con este, porque como podeís adivinar, también me veo reflejada en él.

Generación PRE

Listos y preparados y que nadie lo dude.

Creo que representa a cualquier persona que haya sentido en algún momento, que la formación, ha perdido su valor de “activo”, y por ende, el capital cultural como tal, se ha devaluado claramente.

Por eso me gusta este cartel, porque refleja todo lo contrario. Es una pequeña luz dentro de un camino oscuro de incertidumbre.

PD: Respecto a los carteles que han creado estos jovenes diseñadores, quiero recordar lo que dijo Walt Disney, “las ideas vienen de la curiosidad”, aunque yo lo expresaría de otra forma “la creatividad surge cuando te invade la inquietud”.

 

TE QUIERO, TE ODIO, NECESITO, TE      CONDICIONO

En la carrera aprendí que el lenguaje, es uno de los instrumentos de mayor violencia simbólica, y dicho sea de paso, que la dominación simbólica, tiene un potencial de poder, muchisimimo más peligroso que la física.

¿Quereís saber porqué?

Precisamente por eso, su nombre lo dice, cuando la dominación es simbólica, la persona ni siquiera es consciente, al contrario que en la física, que siempre quedan consecuencias visibles, a nivel sensorial. Ambas son nefastas y potencialmente destructivas, de eso no cabe duda. La diferencia entre una y otra, es que la violencia física, es reconocible y denunciable, pero ¿y la violencia simbólica? Uy, ese ya es otro cantar.

El sociológo francés, P.Bourdieu, utiliza este término para describir las fomas de violencia no ejercidas a través de la imposición por parte de los sujetos dominantes a los sujetos dominados de una visión del mundo, de los roles sociales, de las categorías cognitivas y de las estructuras mentales. Esta violencia es invisible, dulce, que viene ejercida con el consenso y el desconocimiento de quien la padece, y esconde las relaciones de fuerza que están debajo de la relación en la que se configura.
Y aquí volvemos al principio.

Si hay un instrumento que nos sirve para ejercitar las relaciones de poder, es el lenguaje. El lenguaje es el vehículo que usamos para comunicarnos, mediante el cual se da significado a las palabras, a través del mismo, construimos y destruimos, y por tanto, condicionamos.

Hace dos días, en una conversación cotidiana, salió a relucir el siguiente tema, “la importancia de decir te quiero”.

¿Alguna vez habéis dicho te quiero sin sentirlo? ¿Alguna vez habéis sido los primeros? ¿Alguna vez habeís dicho algo que realmente no expresaba lo que sentíais solo por no hacer sentir mal a la otra persona?

Ese día, llegamos a la siguiente conclusión: La expresión “te quiero” está demasiado sobreutilizada. Y como resultado de ello, cuando realmente lo sientes, ese “te quiero” ya ha perdido su valor intrínseco.

Sin embargo, yo quiero ir más allá, el lenguaje y las palabras, también lo están. Sí, lo están. Suena irónico, teniendo en cuenta que yo estoy escribiendo ahora mismo, pero a lo que me refiero, es que el lenguaje es un medio, no es el objetivo en sí. Y en muchísimos casos, lo instrumentalizamos.

Por ejemplo: Expresiones como “te necesito” “te odio”, “te amo“ “te echo de menos“, “te … “, “te… ” ¿ Y porque no decimos me o mí?  ¿Lo véis? La palabra “te”, te incluye. Pero, ¿realmente están pensando en tus sentimientos? No. En ese momento no. Cuando el “otro” te dice “te”, lo que está buscando es una reacción en “tu” persona, y eso es porque está pensando en “si mismo”. Cuidado, que yo no pongo en duda que no tenga también como objetivo la expresión de unas emociones. Sólo quería mostrar como el lenguaje condiciona, domina y compromete, “te” guste o no.

Sin embargo, es curioso, hemos aprendido a decir “te”, y rara vez decimos “Siento, pienso… ” o “El amor, el odio, o lo que sea me invade”. Suena raro, lo sé, pero es que solo así incluyes lo que “tu” sientes y liberas a la otra persona de presiones y condicionamientos, y ambos dejaís de participar en este juego de violencia simbólica. Otra forma de hacerlo es a través de la expresión simbólica. Quiero decir, si el 80% de la comunicación es no verbal, pensadlo bien, seguro que hay formas muy creativas de expresar algo, sin que sea instrumentalizado el canal.

En fin, podría y podría seguir hablando del tema y lo haría gustosamente, pero la vida está para vivirla no para leer o escribir sobre ella. Have a nice day!

PD: Este video, y la frase, “Those three words I said too much but not enough” , vengan o no a cuento, fueron lo primero que me vino a la cabeza, cuando hablamos sobre la importancia de decir “te quiero”.

HIDE AND SEEK

Cuando eres pequeño juegas al escondite para entretenerte. El escondite es un juego divertido, y que además estimula los sentidos, la percepción, y otras habilidades.

Ahora de mayores, también jugamos al escondite. Sí, es cierto, suena chocante, pero lo hacemos. Nos escondemos, cuando no mostramos nuestros sentimientos. También nos escondemos cuando no queremos decir lo que pensamos, por temor al rechazo. ¡Y como no! también nos escondemos, cuando nos quedamos detrás de una pantalla para relacionarnos, en lugar de salir a la calle, y llegar a un bar, y decir algo tan natural cómo es ¡hola!

Pero claro, en una ciudad como Pamplona, ¿quién en su sano juicio, va a hacer eso un día que no sea un viernes o un sábado por la noche y que no le miren mal?
Además, hay otros factores, algunas personas, son muy tímidas. Sí, lo son. Y prefieren quedarse en su casa, y meterse en chats. Eso sí, en esos chats, sale a la superficie, su lado salvaje, y son capaces de desnudarse “en el sentido más literal” de la palabra.

De manera que, estamos asistiendo a la performance del Dr Jekyll y Mr Hyde del siglo XXI, un hombre que con las mujeres en la vida real es tímido y reservado y apenas es capaz de pronunciar por palabras seguidas, no obstante, en la vida virtual, que señores aunque no lo crean, es otra vida, cuando se protege tras este escudo de plástico y metacrilato (la pantalla del portátil, tan solo con una webcam, se convierte en un hombre de éxito, y es capaz de seducir a la fémina que tenga delante (por supuesto, delante de la pantalla).

Quizás no soy la más indicada para hablar de este tema, no estoy muy puesta, en el tema de las dolencias psicosociovirtuales, pero esto es un síntoma de que algo está fallando en el sistema… ¿o no?

Y yo que pensaba que de mayores se juega a otras cosas, pues no, hay adultos que siguen jugando al escondite. Eso sí, con un ligero inconveniente, ellos se esconden, pero nadie les busca. Y cuando se encuentran unos a otros, no se conocen realmente.

Porque lo que no saben, es que el yo virtual, es tan solo, un holograma, la proyección de deseos que no han sido materializados en la vida real, la falta de necesidades que no han sido satisfechas.
Algunos se dan cuenta, pero otros prefieren seguir bebiendo “Vanilly Sky”, y quizás para cuando intenten enmendar su error sea demasiado tarde.

PD: Este post, se lo dedico con cariño, a quién en la red y en la vida real, tenga dos personalidades diferentes.

¡Sed valientes porque merece la pena!

 

 

EL MUNDO 2.0

www.redeszone.net/seguridad-informatica/redes-sociales-priva…

Ahá, ahora me queda todo mucho más, claro.

Porqué tener un perfil real, pudiendo tener un messenger con una “segunda dirección”.

En cuanto a Facebook, Tuenti, o Twitter, los daremos, solo si los datos que decidamos volcar ahí sean reales o no. Porque recordemos, tenemos un perfil falso, o un segundo perfil, con una segunda dirección, con una foto que muestra una imagen de nosotros mismos, que no se termina de corresponder con la realidad, ¿ o sÍ?

¿El mundo virtual es real?

Pero eso sí, mientras decidamos, que vamos a hacer con la otra persona, en que grupo de “amigos”, le vamos a encasillar. Podemos agregarle, ver sus fotos, y conocer parte de su vida, pero ella de la nuestra no, – porque, como hemos creado algo “falso”

Wow. ¿Esto es evolucion? El estadio de apropiación del “otro” es increible. 

Pero no olvidéis amigos, que siempre habrá una parte dominante, en algunos casos, la más inteligente., o la más cauta, o la más desconfiada, depende como se mire. ¿Y sabéis cuál es esa parte dominante? La que menos haya mostrado de si mismo, y más información  REAL tenga del otro, porque el conocimiento o la información es poder. Bueno eso sí, siempre que sepáis aplicarlo.

Con las RR.SS, las NN.TT, y todas las abreviaturas, se pierde comunicación, verbal y no verbal.

Quién inventó las Redes Sociales, y Nuevas Tecnologías, no tuvo en cuenta una cosa: puede que una imagen valga más que mil palabras, pero una mirada, una caricia o un simple abrazo, nunca podrá sustituirse por nada material. Nunca.

¡He dicho!

PD: Si alguna vez queréis tener una “segunda dirección, o un perfil falso, o algo falso. Os doy un consejo, no deis datos personales, ni de vuestros amigos, y tampoco incluyáis los vuestros reales en una red social. Porque si os encontráis con alguien medianamente inteligente, sabrá que habéis mentido. Ya me lo decían de pequeña, se pilla antes a un mentiroso que a un cojo.

LA INCERTIDUMBRE

Os dejo un link, que demuestra, que la mayoría de usuarios de Internet, cuando dicen “jeje”, “jaja”, “juas”, realmente no se están riendo. ¿Y entonces que hacen? Dejadme pensar, ¡lo tengo! Están quedando bien con vosotros. Por varios motivos, o bien no os están prestando atención, o bien no les importa el contenido de la conversación, o bien no saben que decir.

Lo que nadie se ha parado a pensar, es que la otra persona, el receptor, espera “algo”, porque ese es el fin último de la comunicación, en eso consiste expresarse. Y si no hay retroalimentación, entonces ¿qué diablo nos queda? Un estado de incertidumbre, no saber lo que el otro está pensando.

¿Y que provoca la incertidumbre en la comunicación? Mejor dicho, en la falta de comunicación?  Lagunas, muchas lagunas, inquietudes, ansiedades.

Pero porqué decir, lo qué estamos pensando, porqué dejar de fingir y dejar de aparentar interés, porqué ser coherentes con nuestra forma de ser.

¿Porqué colgar nuestro disfraz virtual en el perchero, y vestirnos con nuestra imagen real? Cuando tenemos a nuestro amigo Don Internet que nos lo pone muy fácil. Nos deja los emoticonos, “jiji” “jaja”, e infinitas variedades de sonidos, y onomatopeyas que como nuestra sociedad evolucionan y están en constante cambio.

Ya lo decía Baumman, mi gurú, un sociólogo alemán: Hoy todo es líquido, lo que hoy es, mañana deja de serlo.

Gracias a tod@s que generáis incertidumbre, esta reflexión no hubiera sido posible sin vosotr@s.

www.elmundotoday.com/2009/10/el-92-de-la-gente-que-escribe-j…

Pertenecemos a un sistema, y como tal, se nos identifica con números, forma parte del día a día, y del orden social. Así las cosas funcionan mejor. Pero nadie dijo que eso tendría porque afectar a la gestión de nuestro ocio y nuestra vida personal, ¿o sí?.

PD: Hoy me han dicho que no muera en una nube de humo. Sin embargo, yo moriré de curiosidad prematura… luchando contra la incertidumbre.

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